Una palabra para hoy · Día 15
Puedes acercarte a Dios con sencillez

Apertura
Cierras la puerta y por fin queda silencio. No necesitas preparar un discurso perfecto para acercarte a Dios. Jesús enseña una oración sencilla, honesta y confiada delante del Padre.
Reflexión
En Mateo 6:5-13, Jesús contrasta la oración pública usada para llamar la atención con la conversación que ocurre en lo secreto. Sus primeros oyentes vivían rodeados de prácticas religiosas visibles; por eso los invita a entrar al cuarto, cerrar la puerta y hablar con el Padre que ve aun cuando nadie más está mirando.
La enseñanza alcanza el corazón: Dios te conoce, te ve y no necesita que aparentes. Jesús no ofrece una fórmula mágica, sino un modelo que ordena la vida delante del Padre: reconocer quién es Él, honrar Su nombre, desear Su voluntad, presentar lo necesario, pedir perdón, aprender a perdonar y buscar ayuda frente a la tentación.
Para aplicarlo hoy, habla con Dios con palabras simples, en cualquier lugar. La oración no es una lista para ganar puntos ni una manera de asegurar resultados inmediatos; es un camino para alinear el corazón con quien conoce tus necesidades y te forma por dentro. Empieza con sinceridad, escucha lo que Jesús ya enseñó y deja que esa conversación oriente tu siguiente paso.
Para ponerlo en práctica
- Separa 10 minutos, cierra la puerta y ora guiándote por seis movimientos: Padre, nombre, voluntad, pan diario, perdón, guía frente a la tentación.
- Escribe con tus propias palabras una oración breve y honesta sobre lo que hoy te preocupa.
- Examina si necesitas pedir perdón por una falta concreta y prepara palabras honestas, sin presionar la respuesta de la otra persona.
Oración
Padre, gracias porque me ves y me escuchas. Ordena mi corazón para buscar primero tu voluntad. Enséñame a orar con sencillez y verdad. Amén.